Si te vas, no regreses
no me acuses
que yo no te expulsé.
Si igual te vas, no voltees
no me mires
que al virar ya no estaré.
Si a pesar de todo te vas
no pienses en mí más
a la vuelta seré otra.
Déjame en la isla desértica
donde habitan las penurias
aprenderé a vivir de ellas
entre sus montañas y llanuras
encontraré la simetría.
Déjame en la profundidad del mar
aprenderé a bailar con las sirenas
y entre sus vaivenes infinitos
encontraré un equilibrio ínfimo
que me permita seguir respirando.
Déjame donde estoy, exactamente aquí
frente al teclado, para seguir escribiendo,
miles de frases, palabras que van saliendo
letras que ruegan verte ahí, frente a mí,
pero que no harán nada por detenerte.
Si a pesar de esto, te vas
déjame libre para irme contigo.